Puede desaparecer de mi mente durante un tiempo, pueden pasar días en los que su presencia en mis pensamientos es mínima, disfrutar de otras cosas que agradezco tener a mi alrededor y seguir adelante, el único camino posible a ninguna parte. Y parece que todo está bien. Parece que todo encaja, que todo vuelve a su sitio y la mínima felicidad que disfrutaba vuelve a brotar otra vez desde la pequeña semilla.
Pero sigue ahí. Consciente o inconscientemente llevo meses buscándola en mi memoria, recorriendo otra vez su piel en aquellas noches de vino y rosas. A veces la miro y no puedo evitar quedarme perdido ante sus ojos verdes, intentando buscar aquel pacífico lugar donde una vez me sentí libre y feliz, donde el silencio era reconfortante, el miedo se evaporaba y conseguía por unos segundos esa paz que siempre falta a mi alrededor. Hace seis meses mi mundo se revolvió al besarla, al volver por unos segundos a ese mundo paradisíaco, a esos labios que por sorpresa me dieron la bienvenida.
Tanto me he equivocado en mi vida. Tanto, que ni siquiera hablando con ella pudimos llegar a ser del todo sinceros, o así yo lo veo. Remover el pasado a veces cuesta, la rabia fluye, los motivos ya no los recuerdas, y lo único que sientes es la frustración de ahora. No era una situación fácil en el pasado. Realmente, hicimos lo correcto, lo leal, lo íntegro, lo respetable. Rozamos los límites en aquellos días, y lo cortamos por lealtad, por seriedad, por respeto. Ella vive hoy una relación tranquila, con un hombre tranquilo. Yo una relación en la tumultuosa distancia, con una mujer tranquila. Las dudas las tengo yo, claro. Vivir sólo y con una relación a distancia no es un camino fácil. Pero después de años, hace seis meses, yo inicié el gesto, pero nos besamos los dos... los dos. La tensión sexual no desaparece en pareja, eso se sabe, pero hay cosas que pasan más allá de la tensión, más allá de todo. Pasan porque pasan, o porque tienen que pasar...
Odio creer en lo imposible, depositar esperanzas en lo improbable, creer que se puede viajar al pasado... pero a veces, cuando estoy sólo en la oscuridad, te echo de menos, y pienso en tus ojos verdes, en ese lugar lleno de paz donde mis pensamientos todavía se paralizan a veces.
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