Nos besamos. Con pasión contenida, como si la repentina casualidad no dejara a nuestros estímulos emerger del todo. Un pequeño sonido, entre gemido y suspiro, liberado entre contacto y contacto es lo que permite adivinar la importancia de esos segundos. Podría haber ocurrido como un juego, formar parte de algo inocente, ser un recuerdo colectivo compartido con amigos. Pero pasó, y lo que ocurrió forma parte únicamente de nuestros propios recuerdos.
Esa pequeña chispa, sin continuidad alguna, sin fuego aparente, ha encendido en mí todo un incendio. De repente, todo aquello que creía firme ahora tiembla, todo lo que era sólido se estremece, y las dudas inundan una vez más mi mente. Aquello que veía resuelto hace años aflora de nuevo poniendo en evidencia la fragilidad de mi mundo, amenazando una felicidad que yo creía verdadera, que sentía auténtica y que me alejaba de las complicaciones. Ahora tengo un problema.
No se si ella lo tiene, pero ya han pasado dos días, y yo no puedo parar de pensar en lo pasado el fin de semana. Esa pasión, ese deseo ardiente, esa sensación que me quemaba durante toda esa estancia, sólo se calmó cuando acabé por besarla. Como si estuviera a punto de estallar, supuso una pequeña liberación en un cúmulo de emociones al borde del colapso. Y todas las pequeñas sensaciones de después se vuelven volcánicas, y ya no sabes si es el cansancio, la soledad que te invade o que simplemente te alcanzó aquello de lo que estabas escapando y desconocías. Todo lo que era sólido se derrumbó por un instante… y lo peor es que no sabes si es el final o el principio, si caíste de pié o te diste de bruces.
Ahora, ya no sé a donde voy. Sigo el camino y el plan establecido, pero sé que posiblemente hay un cabo por atar, pasión sin resolver, un problema que atender. ¿Y si resulta que ese beso es lo único verdadero?¿Y si se me escapa algo y no sólo es tensión sexual? ¿Qué haremos cuando seamos mayores, mirarnos y pensar en lo que pudo ser, o reírnos sin mirar atrás? Puede que se quede en una tontería y dentro de un mes me ría de ello, pero la duda ahora me come por dentro, ella invade mis pensamientos y no veo el momento en el cual podamos esclarecer lo que sentimos.
A veces me pregunto si el instante en el que estamos es para siempre o bien está a punto de ocurrir algo… algo que puede que cambie tu vida para siempre.
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